La estructura criminal del caso Caimán, integrada por varias narcofamilias, fue desmantelada tras la investigación realizada contra los cabecillas de la red de narcotráfico del caso Larva, quienes fueron condenados junto a otros implicados. Estos coordinaban el envío de un cargamento de drogas por la provincia de La Romana.
Esto, según el expediente de acusación contra los implicados en la organización criminal del caso Caimán, integrada por seis narcofamilias que controlaban el tráfico de drogas y otros delitos en la región sur, específicamente en Peravia, Barahona y Pedernales, con destino final hacia Estados Unidos, Puerto Rico y Europa.
Las autoridades detectaron la red de narcotráfico del caso Caimán durante las interceptaciones telefónicas realizadas como parte de la investigación contra la estructura de tráfico de drogas del caso Larva.
El documento indica que el seguimiento de inteligencia realizado por las autoridades, apoyado en interceptaciones telefónicas y vigilancia física, permitió identificar a Janeiro Cuevas Féliz (“El Gordo” o “Madamo”), capitán de lanchas encargado de transportar narcóticos desde Suramérica vía marítima.
Junto a él operaba Malbin Martínez Féliz, del caso Caimán, señalado como responsable de la logística en los municipios de La Ciénaga, Barahona y Bahoruco, de acuerdo con la acusación del Ministerio Público.
Durante el proceso investigativo contra el cabecilla de la red Larva, Ramón Eduardo Piña Reyes, quien actuaba como brazo operativo de José Aníbal González Cubilete (Don), también del caso Larva, se evidenció su coordinación con Janeiro Cuevas Féliz, del caso Caimán, para realizar un transbordo de sustancias en la provincia de La Romana.
A partir de este vínculo y de los hallazgos posteriores relacionados con Janeiro Cuevas Féliz, las autoridades cimentaron las bases para estructurar y vincular varias redes logísticas.
En el expediente se establece que estas organizaciones movilizaban grandes cargamentos en lanchas de fabricación artesanal, conocidas como “GoFast”, en las provincias de Peravia, Barahona y Pedernales.
Con el análisis de las operaciones criminales, la Dirección Nacional de Control de Drogas (DNCD), la Armada de República Dominicana (ARD), la Administración de Control de Drogas (DEA) de los Estados Unidos y la Dirección General del Ministerio Público ejecutaron decomisos terrestres y en alta mar.
Hasta diciembre de 2023, estas acciones permitieron incautar aproximadamente 28.8 toneladas de cocaína, lo que representó pérdidas estimadas en US$32 millones para las organizaciones transnacionales.
A través de inteligencia electrónica, vigilancia y los resultados de las incautaciones, los organismos de seguridad identificaron a 37 personas vinculadas, por su modus operandi, al narcotráfico transnacional.
En el marco de la investigación de la Operación Caimán, las autoridades visibilizaron e individualizaron seis estructuras criminales de primer orden dedicadas al transporte, la logística y la gestión de operaciones marítimas.
Desde diciembre de 2021, estas redes movilizaban de forma independiente cerca de 28 toneladas de cocaína al año, generando miles de millones de dólares para “capos de la droga” que confiaban en los 37 investigados.
Su función principal consistía en enviar lanchas rápidas hacia Colombia para retornar con los cargamentos de drogas a Santo Domingo y a la región sur del país, específicamente a Peravia, Barahona y Pedernales, con destino final hacia Estados Unidos, Puerto Rico y Europa.







































