Dios nunca te abandonará
Por Sugeny Sosa
Es Él quien me arma de valor y endereza mi camino; da a mis pies la ligereza del venado y me mantiene firme en las alturas; adiestra mis manos para la batalla y mis brazos para tensar arcos de bronce. (Salmos 18:32-34).
Este es un salmo donde el Rey David agradece a Dios por todo lo que había hecho por él. Una hermosa adoración y alabanza a Dios, por librarlo de las maldades de su enemigo Saúl.
Quiero decirte hoy, que tengas paz en medio de una mala situación, porque JESÚS es tu ROCA, tu estabilidad y seguridad.
Él es tu ESCUDO, el que te guarda y te mantiene a salvo.
Él es tu FUERZA, tu fuente de poder cuando estás débil.
Él es tu REFUGIO, el lugar donde puedes ir para protegerte.
A veces el dolor es necesario, para que venga un bien mucho mayor.
”DIOS GUÍE TUS PASOS”.







































