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HABLANDO CON EL SOBERANO

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Demócratas vs Donald Trump

Por Max Montilla

montillamax@gmail.com

Aunque las elecciones de los Estados Unidos de Norteamérica se realizaran el martes 03 de noviembre del año en curso y muchas cosas pueden suceder, hasta el último debate demócrata realizado el pasado 15 de enero, seis contendientes buscaban la nominación presidencial por ese partido, y los sondeos post debate de Iowa, arrojaban los siguientes números: con un 27% y un 25%, Sanders y Biden fueron identificados como los candidatos con el mejor desempeño en el debate. Elizabeth Warren les sigue de cerca con un 23%, de acuerdo con la encuesta realizada en alianza con la cadena televisiva Univisión “Latino Decisions y North StarOpinion”, con un margen de error de +/- 4.8%.

Para el inquilino de la Casa Blanca, no representan, aún, ningún problema que pudiera sacarlo de su actual residencia. Y es que, los demócratas estadounidenses sufren del mismo mal que los izquierdistas de latinoamérica, no logran ponerse de acuerdo en cuanto a las políticas de estado ente ellos y siempre terminan como la fiesta de los monos, “a rabazos” y divididos.

En los Estados Unidos de Norteamérica existe una división política muy marcada desde las elecciones de 2016. El actual presidente republicano llegó a conquistar el poder por una animosidad reinante entre los demócratas, aquella vez la búsqueda por la nominación  era entre el Senador Sanders y la ex secretaria de Estado Hillary Clinton. Hoy el escenario se repite, con el mismo Bernie Sanders y posiblemente la Senadora Elizabeth Warren, aunque en el sondeo anterior estaba muy distante.

 

¿Por qué es difícil, por el momento derrotar a Donald Trump?

Aún con un impeachment que pende sobre la cabeza de Trump, acusado de ejercer presión indebida sobre Ucrania para obtener beneficios políticos personales e intentar obstruir las investigaciones, parece lejos de horadar su respaldo partidario puesto que aún ostenta una aprobación del 89% entre votantes republicanos, según Gallup, señalando que la diferencia con los demócratas es la mayor que haya registrado un presidente de EE.UU.

Un punto importante es que, ninguno de los republicanos votó a favor del juicio político a su presidente y aunque el estilo de gobierno de Trump ha jugado un rol preponderante en las divisiones entre Cámaras alta o del Senado y la baja o Representantes, ha salido fortalecido su partido republicano.

Otro dato importante es que tres de cada cuatro estadounidenses (76%) ven positivamente las condiciones económicas de EE.UU., según una encuesta conducida para CNN en diciembre

Para Donald Trump, cuando lanzó su candidatura a la presidencia de los EE. UU, arrasó primero dentro del partido que lo postulaba (el Republicano) y luego se alzó con la victoria sobre la representante del Partido Demócrata Hillary Clinton, y es que todos los analistas daban como perdedor a “un nuevo político sin experiencia, magnate de los bienes raíces y reality shows” frente a una candidata sólida y esposa de un ex presidente, como Hillary Clinton.

Para los analistas, Trump representaba una estrella fugaz en el firmamento político que se apagaría muy rápido.

Por el momento, el inquilino de la Casa Blanca podría agenciarse un segundo mandato y si le sumamos a esto que la base electoral de Trump considera que ha cumplido sus promesas de campaña, por lo que sería poco probable, ganarle al presidente número 45.

Sumado al párrafo anterior, los conservadores religiosos felicitan sus nombramientos de jueces, los defensores del gobierno pequeño aplauden sus desregulaciones, los empresarios conservadores saludan sus recortes de impuestos y los nacionalistas celebran los cambios en política migratoria, comercial o exterior de “América primero”.

Por el momento, Donald Trump cuenta con el llamado el voto indirecto en la democracia de EE.UU. lo que permitiría ganar un nuevo mandato en el Colegio Electoral sin tener la mayoría del voto popular.

Por último, y no menos importante, la tasa de paro a nivel nacional cayó al 3,5%, su nivel más bajo en medio siglo, y la economía creó 266.000 puestos de empleo en noviembre según el Departamento de Trabajo de los EE.UU.

Estos últimos datos sobre empleo fueron un balde de agua fría a las inquietudes que podía haber sobre un riesgo de recesión en EE.UU. en medio de la guerra comercial con China.

Algunos expertos calculan además que, con el desempeño actual de la economía estadounidense, los índices de aprobación de Trump deberían ser bastante mayores si siguieran la tendencia histórica.

Cabe destacar que no todo ha favorecido a Trump, pues en las elecciones de medio término los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes, pero el crecimiento económico y el desempleo históricamente bajo quizá hayan evitado por ahora una caída del apoyo al presidente, pese a todos los problemas que enfrenta.

Con una campaña sin sabor de los demócratas, hundida en diatribas que poco aportan al debate y los datos antes expuestos se puede otear por el momento, que habrá un segundo mandato de Donald Trump.

 

Hasta un próximo artículo.

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