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Los Ídolos de la Sociedad en el Siglo XXI: 

Una Mirada a las Figuras Más Influyentes

Por Max Montilla 

montillamax@gmail.com 

Luego de asueto de la Semana Mayor, me dediqué a reflexionar sobre los diferentes ídolos que han ido desplazando desde la mente de estas personas que ya han ido olvidando que, en el Antiguo Pacto o antiguo testamento, quedo evidenciado que el Creador, Dios, Yaweh, YWH, que era un Dios celoso y que no compartía su gloria con nadie. 

 

Entonces, en este vertiginoso escenario de la sociedad contemporánea, los ídolos del siglo XXI han adquirido formas diversas y multifacéticas, reflejando la complejidad y la diversidad de nuestros tiempos. Entre estos ídolos modernos, las celebridades ocupan un lugar prominente. Actores, músicos y deportistas atraen legiones de seguidores, seduciendo con su talento y carisma en un mundo que anhela el glamour y la emoción.

 

Sin embargo, la llegada de las redes sociales ha inaugurado una nueva era en la que los influencers digitales han emergido como poderosas fuerzas culturales. Desde consejos de moda hasta reflexiones sobre la vida cotidiana, estas personalidades virtuales construyen imperios digitales que cautivan a millones en todo el mundo, ejerciendo una influencia que trasciende fronteras y culturas.

 

No obstante, más allá del brillo superficial de la fama, el mundo empresarial y tecnológico ha engendrado sus propios ídolos. Visionarios como Elon Musk, Jeff Bezos y Mark Zuckerberg, cuyas innovaciones transforman nuestras vidas diarias, son venerados por su audacia y éxito financiero, personificando el espíritu emprendedor del siglo XXI.

 

Pero la adoración contemporánea no se limita a los confines del éxito material. En un mundo marcado por la polarización y la lucha por la justicia social, los activistas y defensores de causas han emergido como verdaderos titanes culturales. Desde el activismo ambiental hasta la lucha por la igualdad racial, estas figuras inspiran y movilizan a las masas hacia un cambio significativo.

 

Mientras tanto, en el vasto escenario del deporte, los atletas de élite continúan siendo íconos de admiración y aspiración. Sus logros atléticos, marcados por el sacrificio y la determinación, capturan la imaginación de millones, ofreciendo ejemplos inspiradores de perseverancia y excelencia.

 

Pero la influencia cultural también se expresa a través del arte y la creatividad. Escritores, músicos, cineastas y artistas visuales alimentan nuestra imaginación y despiertan nuestra sensibilidad, proyectando visiones que resuenan en los corazones y las mentes de la humanidad.

 

Además, en un mundo donde las cuestiones espirituales y existenciales continúan siendo fundamentales, los líderes religiosos y espirituales ocupan un lugar de veneración para millones de personas en todo el mundo. Su sabiduría y compasión ofrecen consuelo y guía en tiempos de incertidumbre y tribulación.

 

En resumen, los ídolos de la sociedad en el siglo XXI son una amalgama de talento, determinación y compromiso, reflejando los valores y las aspiraciones de una era en constante evolución. Ya sea en el escenario global de la fama o en los rincones más íntimos del alma humana, estas figuras inspiran y transforman, recordándonos la infinita diversidad y grandeza del espíritu humano.

 

Recuerden que la Biblia, establece en los Diez Mandamientos o Decálogo son las “diez palabras” que recogen la Ley dada por Dios al pueblo de Israel durante la Alianza hecha por medio de Moisés (Ex 34, 28). El Decálogo, al presentar los mandamientos del amor a Dios (los tres primeros) y al prójimo (los otros siete), traza, para el pueblo elegido y para cada uno en particular, el camino de una vida liberada de la esclavitud del pecado.

 

El primer mandamiento, “Amarás a Dios sobre todas las cosas”. Y Josué respondió al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos de que habéis elegido a Jehová para servirle. Y ellos respondieron: Testigos somos.

 

23 Quitad, pues, ahora los dioses ajenos que están entre vosotros, e inclinad vuestro corazón a Jehová Dios de Israel.

 

24 Y el pueblo respondió a Josué: A Jehová nuestro Dios serviremos, y su voz obedeceremos.

 

25 Entonces Josué hizo convenio con el pueblo aquel mismo día, y les dio aestatutos y decretos en Siquem.

 

26 Y escribió Josué estas palabras en el libro de la ley de Dios; y tomando una gran piedra, la colocó allí debajo de una encina que estaba junto al santuario de Jehová.

 

Nos leemos en otro artículo, Dios mediante.  

 

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