Por Max Montilla
La terminología “sociedad civil” se utilizaba en las épocas de Marco Tulio Cicerón y Aristóteles, quienes fueron los primeros en entender que la sociedad civil se refería al conjunto de ciudadanos que participaban en la gestión de los asuntos públicos, de manera distinta a los asuntos familiares y privados. Sin embargo, en la época actual, estos términos se ligan mucho con lo que es sociedad civil y Estado, pues se entiende que la sociedad civil no está desligada de los asuntos privados.
Autores como Marx, Gramsci y Tocqueville, partiendo desde diferentes puntos de vista, expresan que la sociedad civil y el Estado sí pueden ligarse.
Pero existe una contradicción, para el año 1794 y remontándose a la literatura alemana de esa época, August Ludwig von Schlözer hace una diferencia entre lo que es “societas civilis sine imperio” (sociedad civil sin poder central), y “societas civilis cum imperio” (sociedad civil con poder central), donde el término poder central hace una clara alusión a lo que podría llamarse Estado, acuñada la palabra Estado por primera vez en 1513 por Nicolás Maquiavelo en su obra ‘El Príncipe’.
Para Norberto Bobbio, la sociedad civil es: “la esfera de las relaciones sociales que no está regulada por el Estado, entendido restrictivamente, y casi siempre polémicamente, como el conjunto de los aparatos que en un sistema social organizado ejercen el poder coactivo (Bobbio 2000).
Para Thomas Carothers, el concepto de sociedad civil lo define como: “la suma total de aquellas organizaciones y redes que se ubican fuera del aparato estatal formal. Incluye toda la gama de organizaciones tradicionalmente conocidas como grupos de interés, no sólo ONG, sino también sindicatos, asociaciones profesionales, cámaras de comercio, religiones, grupos estudiantiles, sociedades culturales, clubes deportivos y grupos comunitarios informales. Como tal, abarca aquellas organizaciones cuyos objetivos son diametralmente opuestos, como es el caso de los grupos de cazadores y los de defensores de los derechos de los animales (Carothers, 2000).
Cabe destacar que los enfoques que existen para estudiar a la sociedad civil son el estructuralista y el funcionalista, pudiendo en algunos casos reconocer que ambos enfoques se pueden complementar.
La sociedad civil en los últimos años ha jugado un papel muy importante en nuestro país y en todo el mundo. Basta con escuchar y leer informaciones donde se agrupan cientos de miles de personas sin pertenecer a la clase política con la finalidad de exigir derechos como: el respeto a la madre tierra, la igualdad de género, el respeto a las minorías y mejoras para el área laboral.
Desde la antigüedad el ser humano ha luchado por mejorar su calidad de vida y se ha visto en la necesidad de organizarse para lograr metas y propósitos tangibles para su bienestar. Es así como observamos a varias personalidades que se han distinguido por su entrega en las denominadas asociaciones sin fines de lucros que realizan varias funciones.
La sociedad civil se empodera de casos de diferentes índoles, desde exigirle a un gobierno corrupto que cumpla con la Constitución y las leyes, hasta lograr evitar que destruyan la flora y la fauna de cualquier región o país.
Hoy en día existe un sinnúmero de instituciones que desarrollan una labor encomiable para el bien de la humanidad, entendiendo a la sociedad civil como una especie de control y freno para algunos poderosos.




































