El futuro del Clásico Mundial
Por: Satosky Terrero
Hay quienes sostienen la idea del que el próximo Clásico Mundial de Béisbol (2026) será el último.
Las lesiones de Edwin Díaz, de los Metros de Nueva York, y José Altuve, de los Astros de Houston, han puesto de nuevo a los escépticos sobre el evento en su zona de confort.
Muchos entienden que marzo no es la fecha idónea para celebrar semejante evento, puesto que, si hay casos como los dos anteriores, los peloteros están en riesgo de perderse la temporada de Grandes Ligas que se avecina.
Realmente hay un punto ahí. Lo que deja claro que la fecha del certamen está en tela de juicio, en análisis. Las lesiones ocurren. No importa si es en febrero o en julio, es obvio.
Algunos consideran que noviembre es tiempo ideal para celebrar el evento mundialista porque eso confiere un tiempo de recuperación al pelotero más holgado de cara a la siguiente campaña, que siempre comienza en abril, en el caso de que haya una lesión.
No creo que un evento se deba organizar basado en esos parámetros, porque las lesiones son parte del juego y puede ocurrir, pero también no ocurrir.
Qué tan factible sería para un jugador terminar una temporada en septiembre, si no avanza a la postemporada, y jugar Clásico Mundial en noviembre para luego descansar y posteriormente ponerse nuevamente en actividad tarde en febrero.
¿El estado físico de un jugador es el mismo al comenzar que al finalizar una temporada?
Es una pregunta que habrá que formularles a los propios peloteros, que deben tener mayor autoridad a la hora de tomar una decisión en ese sentido.
Lo que se ha evidenciado es que no hay razón para dejarlo de hacer. Ha quedado demostrado que el evento gusta y que su impacto va en aumento entre los países que son representados, incluido Estados Unidos, que debe ser la nación donde menos interés concita su partición.
Fuera de allí, los niveles de audiencia televisiva han superado todas las expectativas y el flujo de asistencia también ha marcado un precedente. Fue una movida clave establecer a Miami como la sede principal de la justa por su ubicación geográfica, pero además por la gran cantidad de etnias que allí convergen.







































