Por Max Montilla
A principio de este siglo, y con el auge de las materias primas, América Latina y El Caribe, vivían en boga en la parte del crecimiento económico, marcando la pauta en reducir la pobreza, pero eso fue a principio de este siglo. En estos momentos, la pobreza y la desigualdad del ingreso, van en aumento.
Y es que, de acuerdo al índice del Banco Mundial, Latinoamérica tiene 8 de los 10 países más pobres, mediante la fórmula de la Paridad del Poder Adquisitivo (PPA). ¿Pero qué es el PPA? La paridad del poder adquisitivo es la suma final de cantidades de bienes y servicios producidos en un país, al valor monetario de un país de referencia.
Y de seguro usted, como economista o persona activa se estará preguntando sino es lo mismo el PPA-PIB y el PIB nominal, pues no. Según la definición de los dos medidores, PIB por paridad y PIB nominal son diferentes en cualquier país del mundo con una excepción: Estados Unidos, donde coinciden al ser el país cuya moneda se toma como referencia internacional.
La principal diferencia existente entre estas dos formas de medición y estimación económica es que el PIB nominal se basa en un cálculo de la producción de un país tomando como referencia una moneda corriente (generalmente lo hace en dólares estadounidenses).
Por su parte, el PIB de paridad de poder adquisitivo se centra en la capacidad de compra que se tiene en los territorios con determinadas cantidades de moneda propia que posteriormente sufre una homogeneización al pasarse a dólares.
Sin embargo, los gobiernos de la región se han preocupado en ser mas recaudadores de impuestos que en transferir esos impuestos a quienes mas lo necesitan, los mas pobres, lo que tienen menos para poder subsistir.
Y es que en la última década la pobreza y la desigualdad disminuyeron hasta estabilizarse en 2014. La pobreza descendió en prácticamente todos los países y la proporción de personas de la región que vivían con menos de US$2,50 por día bajó de un 25,9% en 2004 a un 12,7% en 2015. La disminución de la desigualdad también ha sido notable. En 2004 el promedio del coeficiente de Gini1 (ingreso disponible) fue de 0,532 y hacia 2015 había disminuido en más de 6 puntos porcentuales hasta 0,467.
Entre 2003 y 2007, cerca del 73% de la reducción de la pobreza se debió al crecimiento de la economía en la región; esta cifra cayó hasta cerca del 56% entre 2007 y 2012, a medida que la redistribución comenzaba a desempeñar un rol más notorio. Este crecimiento promovió un aumento relativamente fuerte del ingreso laboral entre los pobres.
Pero, de los países de la región que más reducen la desigualdad (entre un 6% y un 14%) son Argentina, Brasil y Uruguay, que también están entre los países que más gastan en programas sociales (Argentina es el país con el mayor gasto social, con el 28% del PIB, seguida de Brasil con el 25% y Uruguay con el 21%). Sin embargo, el tamaño no lo es todo; los países europeos con niveles similares de gasto social reducen la desigualdad al menos cuatro veces más (del 40% en el Reino Unido al 53% en Hungría e Irlanda).
De las cifras anteriores se desprende que el tamaño es importante, pero no lo es todo, es una voluntad política que nos hace falta para salir de esta pobreza y desigualdad que tenemos en América Latina, fruto de malos gobiernos y una corrupción muy alta en cada uno de estos países.
De este artículo, se desprende la pregunta, ¿Hacia donde vamos como conglomerado de países, nos convertiremos en países ricos, pero mal administrados y por consiguiente en posibles países sin nada que ofrecer a la economía mundial?
Saque un tiempo y reflexione, no se deje embaucar por promesas vacías de políticos que lo único que quieren es su voto para ellos hacerse mas ricos, y usted y yo cada día mas pobres como lo demuestran las cifras anteriormente expuestas.
Nos leemos en otro Hablando con el Soberano






































